Otra semana, otra ronda de observaciones aleatorias.
Observaciones aleatorias: Semana 3
- Se necesita una llave para entrar en cualquier edificio (departamento u oficina) que no tenga portero. Vale. Pero también necesitas una llave para salir del edificio. Esto significa que tienes que llamar al portero para que te abra al entrar y al salir o, en mi caso, llevar siempre las llaves encima cada vez que salgo del bloque de departamentos para abrir la puerta del vestíbulo. Entiendo que es por seguridad, pero resulta molesto. ¿No podrían haberlo hecho de manera que solo se necesitara una llave para entrar?
-  Los colectivos aquí parecen increíblemente complejos y suelen ir muy llenos. Además, estos colectivos deben de ser la principal causa de contaminación de esta ciudad. Vale, quizá sean los coches, pero los colectivos de aquí son en su mayoría antiguos y echan humo negro constantemente.
- Todo el mundo que se ha visto más de una vez se da un beso en la mejilla al despedirse. Y me refiero a todo el mundo: las mujeres besan a los hombres, los hombres besan a las mujeres, las mujeres besan a las mujeres, los hombres besan a los hombres. Esta semana me han dado mi primer beso en la mejilla un hombre, y tengo que decir que cuesta un poco acostumbrarse…
- Nueva York no se merece el eslogan «La ciudad que nunca duerme». Intenta salir a cenar en Buenos Aires a las 23:00 h de un sábado por la noche y conseguir mesa sin reserva. No va a pasar. Acabo de terminar de cenar a la 1:15 de la madrugada después de esperar entre 15 y 20 minutos por una mesa en un restaurante «menos concurrido».
- Aquí nadie tiene sentido de la urgencia. Las cosas se hacen cuando se hacen. Nuestra conexión a Internet lleva dos semanas con problemas y, cuando llamas, simplemente te dicen «Ya lo sabemos» y cuelgan. Esta actitud se traslada a todo. Puede que eso signifique un estilo de vida menos estresante, pero cuando eres tú quien está esperando a que se haga algo, sin duda cuesta un poco acostumbrarse.