No, no es este fantasma.

No, no es este fantasma.

Verás, mi edificio tiene algo nuevo: una plaza de aparcamiento fantasma.

Así es, tenemos una plaza de aparcamiento en nuestro garaje que no está asignada a nadie del edificio. ¿Para qué sirve? Me alegro de que lo preguntes.

Esta plaza está reservada para cuando tengas a un ladrón de coches, un secuestrador, un asesino, un violador, etc., en la parte trasera de tu coche, que te haya obligado a conducir hasta casa y planee hacerte algo perverso una vez que te haya obligado a llevarlo a tu departamento.

Pues bien, la broma les saldrá cara cuando aparques tu coche en esa plaza fantasma. Se alertará inmediatamente al servicio de seguridad del edificio de que algo va mal —ya que se supone que nadie debe aparcar aquí nunca— y llamarán a la policía de inmediato.

Aunque al principio parece una idea ingeniosa, el hecho de que pensaran que tenían que ponerla en práctica da un poco de miedo. Supongo que más vale prevenir que curar…