Ya llevamos algo más de dos semanas de vuelta en Buenos Aires tras haber estado en Estados Unidos algo más de tres meses. Lo primero que notamos al volver (aparte de la mala calidad de las toallitas de papel y el papel higiénico) fue lo mucho que habían subido los precios.
No imaginábamos que los precios hubieran subido tanto en tres meses, pero tras estar fuera, los cambios en los precios se notaban mucho:
- Nuestro pedido habitual de una pizza y una docena de empanadas de La Guitarrita (con el descuento de La Nación) pasó de 75 pesos a 98 pesos. (30 %)
- ¡Nuestra compra semanal habitual pasó de 550 pesos a 700 pesos! (27 %)
- Mi corte de pelo cuesta ahora 65 pesos. En realidad, fue una ganga, ya que solo subió desde los 50 pesos de hace un año. (30 %)
¿Y las cifras oficiales del Gobierno indican una inflación del 9 %? Claro que sí.
Aunque Buenos Aires pueda resultar asequible (si ganas dólares), definitivamente ya no es barata. Si vienes de Nueva York, puede que las cosas te parezcan una ganga, pero si la comparas con muchas ciudades suburbanas más pequeñas, diría que los precios son bastante similares a la hora de comprar comida o productos básicos. El único ámbito en el que Buenos Aires sigue superando a EE. UU. es en los servicios. Las empleadas del hogar, las niñeras, los servicios de salud y belleza, etc., siguen siendo una ganga.

¿No hay bolitas de queso en Argentina?
En fin, lo pasamos genial en Estados Unidos, pero es un placer estar de vuelta, sobre todo ahora que empieza a hacer calor. Aunque seguimos echando de menos muchas de las cosas a las que nos acostumbramos en Estados Unidos (aunque sea la típica lista de quejas de los expatriados)…
- TJ Maxx, Walmart, Home Depot y Hannaford: variedad, variedad, variedad y precios mucho más baratos
- Red Bull sin azúcar. Por alguna razón, en Buenos Aires solo hay Red Bull normal.
- Ensaladas ecológicas y ya lavadas
- Fiambres de charcutería… pavo, rosbif y todas las demás opciones
- Yogur ecológico de Stonyfield Farms: nada en Buenos Aires se compara con su cremosidad.
- Sushi (no se encuentra queso crema por ningún lado)
- Buena comida china
- Pepinillos al eneldo
- Mantequilla de cacahuete: ya se nos ha acabado el tarro que trajimos
- Compras por internet, sobre todo en Amazon.com, que de alguna manera me envía un sofá y un sillón de dos plazas en dos días
- Música y vídeo en streaming: Pandora, Hulu y HBO GO
- Compras de electrónica: 50 dólares por una barra de sonido Vizio reacondicionada que ahora tengo aquí en Buenos Aires. 99 dólares por un HP Touchpad. Un Kindle nuevo. Ahhh… Ahora voy a ahorrar un montón de dinero.
- Las montañas de Vermont (sin las inundaciones).
Es increíble que, después de tres meses, tengamos que pasar por este periodo de adaptación, pero eso solo demuestra que, incluso después de llevar aquí casi tres años, hay muchas diferencias, tanto buenas como malas.